Historias Extra-ordinarias

viernes, 17 de diciembre de 2004

Un bautizo salvaje

Semana 51. 352/14

Yolanda.

La tradición de utilizar botellas de champán para botar barcos deriva de una práctica de la antigüedad que consistía en estrellar a un muchacho contra el casco del nuevo navío, como sacrificio a las deidades.
Si el joven no moría es este sangriento rito, el barco estaba señalado por la mala fortuna.

Con el tiempo se cambió por una botella de champán aunque se siguió manteniendo el rito como una forma de bautismo pagano en que a los barcos se les otorga un nombre que no debe ser cambiado nunca, bajo pena de convertirlos en buques malditos.

Al igual que cuando el “muchacho”, es un mal augurio que el vidrio no llegue a quebrarse. En estos casos el barco recibe el apelativo de “moro” es decir “no bautizado”.
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