Semana 6. 42/323
Lourdes
Antes, cuando una mujer judía era condenada por adulterio, los sacerdotes le condenaban a beber una pócima con cal viva.
Sin embargo, casualmente si la adultera era joven y agraciada solían errar las medidas y en vez de provocarle la muerte apenas sufrían algunos retortijones.
Para enmendar su “error” los jueces se “sacrificaban" y era costumbre que se quedaran con ellas como sirvientas..