viernes, 11 de febrero de 2005
Semana 6. 42/323
Lourdes

Antes, cuando una mujer judía era condenada por adulterio, los sacerdotes le condenaban a beber una pócima con cal viva.
Sin embargo, casualmente si la adultera era joven y agraciada solían errar las medidas y en vez de provocarle la muerte apenas sufrían algunos retortijones.

Para enmendar su “error” los jueces se “sacrificaban" y era costumbre que se quedaran con ellas como sirvientas..
Desconocido @ 6:32
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Invitado
domingo, 12 de octubre de 2008 | 16:37
todas suelen acabar como adulteras, son muy putas, no lo pueden remediar. Les pica el coño y....¡brebaje para todas!... y a servir de doncellas putas.Muchas risas