Semana 6. 44/321
Benigno
Hasta hace tres décadas era habitual ver en las ferias pulgas amaestradas que tiraban de carritos o disparaban cañones.
La clave para lograrlo era mucha paciencia y que las pulgas olvidaran desplazarse a saltitos.
Acabada la función, el domador las colocaba en sus brazos para que le hincasen el diete y repusiesen fuerzas.