Semana 42. 291/74
Lucas
La fórmula "lo mismo digo" que aún se usa en algunos pueblos en los en los duelos o pésames, tiene su origen a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo último.
Los amigos del que había tenido una desgracia familiar acudían después del funeral a darle el pésame a su casa.
Se les servía un refresco con dulces, bizcochos y azucarillos de luto (no blancos, sino tostados), y al final, uno de los presentes, generalmente un clérigo o un fraile, despedía al viudo o al pariente con una frase ritual de consuelo, y los demás, en fila, le daban la mano, e inclinando la cabeza, decían: "lo mismo digo", aludiendo a lo que había dicho el primero