Semana 33. 232/133
Bernardo. Samuel.
La frase "¡Adiós, Madrid, que te quedas sin gente!" se atribuye a un zapatero remendón, que abandonó Madrid debido a que su negocio allí no prosperó; retuvo la frase cierta popularidad, relacionándose con personas que alardeaban de importancia y se creían que su ausencia era masivamente lamentada.
Una frase similar se le escuchó a un portugués, bravucón y camorrista, que justo cuando regresaba en barco a su Lisboa natal, observó desde la cubierta un ligero terremoto en la costa. Para diversión de todos los pasajeros, no se le ocurrió sino exclamar, a pleno pulmón y con los brazos abiertos: "- ¡No tiembles, tierra, que no te haré nada!"
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Historias extra-ordinarias"
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Tantos hombres y tan poco tiempo"