Semana 6. 35/331
Juan de Britto.
Lunes de Carnaval. Fiesta en Luxemburgo y la ciudad de Cádiz
El adjetivo suspenso, tan temido por los estudiantes, se enuncio inicialmente “en suspenso”, referido a la persona sobre la que hay pendiente una resolución o está a la espera de que se decida sobre ella.
El semantismo general del término tiene que ver con el supino, según unos, o con el participio pasivo, según otros, del verbo suspendere = colgar, en el sentido de que quien se encuentra en esa situación está como en el aire, indeciso o en la incertidumbre tanto de un veredicto o dictamen que espera con ansiedad, como de cualquier otra decisión de su interés inmediato.
En el siglo XIX, “estar suspenso” tuvo, asimismo, cierta connotación de estar en capilla o en vísperas de algo desagradable.
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