Lunes, 14 de abril de 2014

Semana 16. 104/261
Tiburcio.

En el siglo XIX los patrones para confeccionar vestidos sólo estaban disponibles en complicados trazos impresos en cartón, que únicamente los sastres experimentados y costureras podían interpretar y ajustar para cortar y coser la tela de acuerdo con la talla del cliente; no existía la fabricación en serie de prendas de vestir. Fue Ebenezer Butterick (1826-1903), un hábil sastre de la región central de Massachusetts, quien imprimió plantillas en papel delgado para que los usuarios las recortaran y confeccionaran en diferentes tallas. Ello favoreció que muchas familias tuvieran ropa a su medida.

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