Viernes, 28 de noviembre de 2014

Semana 48. 332/33
Honesto.

Mucho hemos sufrido de pequeños la tortura de esperar -algunos más de dos horas- para poder bañarnos después de comer. En realidad, cuando alguien pierde el conocimiento o incluso la vida tras meterse súbitamente en el agua sufre lo que se conoce como hidrocución. Debemos tener cuidado sobre todo con el cambio brusco de temperatura: tras una exposición prolongada al sol, el cuerpo se adapta al medio líquido con una serie de reflejos involuntarios, como la ralentización del pulso y la contracción de vasos sanguíneos superficiales. La digestión, que disminuye el riego en el cerebro, puede colaborar en el agravamiento de esta reacción.

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