Viernes, 12 de diciembre de 2014

Semana 50. 346/19
Guadalupe.

Durante sus paseos por los jardines del palacio de las Tullerías de París, Josefina Bonaparte (1763-1814) solía sentarse a descansar siempre en un mismo banco. Una vez que se pintaron los asientos, Napoleón ordenó que un soldado se apostara junto al preferido de la Emperatriz para evitar que su esposa se manchara de pintura. Casi medio siglo después, Eugenia de Montijo se sorprendió al observar cómo cada día se repetía la escena militar. Nadie había derogado la disposición bonapartista. La mujer de Napoleón III se encargó de ello.

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