Martes, 17 de febrero de 2015

Semana 8. 48/317
Rómulo.

El corazón de un elefante es muy grande, pero bombardear con más fuerza no es suficiente para el oxígeno que necesita. Sus glóbulos rojos son más grandes y el oxígeno se adhiere mejor a la hemoglobina de su sangre que a la del ser humano. Para evitar que los vasos sanguíneos se compriman y se cierren, la presión sanguínea ha de ser mayor. Esto significa que los animales grandes tienen latidos más lentos y fuertes que las pequeñas. El elefante africano tiene el pulso más lento que cualquier otro animal terrestre: 30 latidos por minuto.

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