Jueves, 06 de agosto de 2015

Semana 32. 218/147
Transfiguración.

El mejor escapista de todos los tiempos, el gran Houdini, tuvo una muerte muy poco «profesional». Tras verle actuar en Montreal, en 1926, un entusiasta admirador quiso comprobar en vivo si era verdad que Houdini era capaz de resistir sin inmutarse y sin recurrir a ningún medio que lo evitase, los golpes que una persona del público le propinaba en el estómago. Con la intención de averiguarlo se dirigió al camerino del artista y, tras intercambiar las presentaciones, comenzó a darle unos solemnes puñetazos que Houdini, quizá porque no se encontraba lo suficientemente concentrado, no pudo resistir. Esta «paliza» lo llevó a la muerte pocos días después aquejado de una peritonitis.

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