Viernes, 26 de febrero de 2016

Semana 8. 57/309
Alejandro.

Es normal notar el sabor de un colirio al echárselo en los ojos. El extremo interior de los párpados tiene la función de drenar el exceso de líquido; en este caso el colirio. Entra por el conducto nasolagrimal, que es una especie de tubito de drenaje. Así, el colirio pasa por detrás de la nariz y puede llegar a la garganta, por eso se nota su sabor. Con este sistema se elimina el exceso de lágrimas que lubrican nuestros ojos y nos protegen de infecciones. Como curiosidad, es esta misma conexión entre la garganta y los ojos lo que explica que con determinadas bebidas se nos pongan los ojos rojos.

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