Lunes, 29 de febrero de 2016

Semana 10. 60/306
Rufino.

Hablar de "un día de perros" es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando hace mal tiempo o tenemos una jornada nefasta. El origen de esta expresión es incierto, pero los antiguos romanos ya la empleaban -dies caniculares, "días de perros"- si bien con otro sentido. Con ella se referían al momento en que se hacía visible la estrella Sirio, la más brillante que se percibe desde la Tierra, situada en la constelación Can Mayor -Perro Mayor-, lo que coincidía con los días más calurosos y sofocantes del verano. No está claro si a partir de este fenómeno se extendió el uso de esta frase para señalar una circunstancia desagradable, pero lo cierto es que el término canícula, derivado de él, ha pervivido en nuestro idioma.

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