Lunes, 04 de julio de 2016

Semana 27. 186/180
Isabel de Portugal.

Parece una novela, pero es real: una exótica historia con la Sevilla del Siglo de Oro como escenario, protagonizada por un samurái y un franciscano. Todo empezó cuando Date Masamune, señor feudal de la ciudad de Sendai (Japón), encargó a Hasekura Tsunenaga pedir a Felipe III, en persona, que le abriera las puertas de su imperio para comerciar con Nueva España. Por otro lado, fray Luis Sotelo pretendía crear en Japón una nueva diócesis, de la que sería obispo. Para ello necesitaba el visto bueno del papa y, puesto que la expedición de Masamune pasaba por Roma se unió a los japoneses. Bautizada como Embajada Keichô (la era japonesa en la que se hallaban), partió el 28 de octubre de 1613 y, un año después, tras pasar por América, llegó a San Lúcar de Barrameda (Cádiz). Remontaron el Guadalquivir hasta el gran puerto del momento, Sevilla, y tras entrevistarse en Madrid con Felipe III, fueron a Roma para ser recibidos por Pablo V. de ninguna de las dos audiencias obtuvieron una respuesta precisa, y volvieron a Sevilla. En vista del fracaso, el gobierno japonés el ordenó abandonar el país; lo hicieron, pero no todos. Unos seis o siete samuráis, asustados por lo que podía esperarles al llegar a Japón al fracasar su misión, se instalaron en Coria del Río y tuvieron hijos con mujeres de la localidad sevillana, a los que se puso el apellido Japón. A día de hoy, y después de cuatro siglos de aquella aventura, unos 600 vecinos de Coria se apellidan Japón.

.- Todas las Historias extra-ordinarias

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo


Comentarios