Domingo, 13 de febrero de 2005
Semana 6. 44/321
Benigno

Hasta hace tres d?cadas era habitual ver en las ferias pulgas amaestradas que tiraban de carritos o disparaban ca?ones.
La clave para lograrlo era mucha paciencia y que las pulgas olvidaran desplazarse a saltitos.

Acabada la funci?n, el domador las colocaba en sus brazos para que le hincasen el diete y repusiesen fuerzas.
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