Lunes, 14 de febrero de 2005
Semana 7. 45/320
Valent?n

El eclesi?stico Valent?n vivi? una Roma de ?poca convulsa y llena de intrigas, gobernada por el emperador Claudius. Las ansias de conquista de ?ste le llevaron a una constante actividad guerrera para expandir el Imperio.

Pareci?ndole que los soldados casados se debilitaban por querer estar con sus familias, les prohibi? el matrimonio. El edicto imperial afectaba a todos los hombres j?venes, es decir aquellos que deb?an servir al ej?rcito romano.

Pero el religioso Valent?n, comprometido con la causa del amor y resuelto a servir a su Dios hasta las ?ltimas consecuencias, decidi? por su cuenta y riesgo eludir la prohibici?n del emperador y continuar casando a las parejas que lo desearan.

Aunque trataba de ser discreto en las ceremonias, que se celebraban clandestinamente, su fama fue extendi?ndose inevitablemente por toda Roma. Finalmente, su actividad de casamentero fue descubierta y el emperador mand? que lo encarcelaran, fue condenado a muerte para que sirviera de ejemplo al clero.

Y aqu? empieza la leyenda del santo. El carcelero que lo custodiaba, viendo que Valent?n era un hombre de vasta cultura, le llevo a su hija Julia (una bella e inteligente joven, ciega de nacimiento) para que la instruyera en la historia de Roma y la aritm?tica. El cl?rigo no desaprovech? la ocasi?n de hacer proselitismo religioso y pronto Julia se convirti? a la fe cristiana y pas? a ser su fiel disc?pula.

Un buen d?a, dicen, se produjo el milagro que le valdr?a al sacerdote su posterior canonizaci?n: la joven recobr? la vista. En la v?spera de su muerte, Valent?n le escribi? a Julia una carta pidi?ndole que se mantuviera siempre cerca de Dios. Finalmente, el eclesi?stico fue ejecutado el 14 de febrero del a?o 270.

Cuenta la leyenda que Julia plant? junto a la tumba del santo un almendro que daba flores rosadas. Por eso hoy el almendro es s?mbolo de amor y amistad duraderos.

Dos siglos m?s tarde, su fama no se hab?a extinguido en la Roma ya cristianizada: as? fue como, en el a?o 496, el papa Gelasio I lo canoniz? e instituy? el 14 de febrero como d?a de san Valent?n.

Esta festividad cat?lica vino a sustituir, de hecho, a una antigua tradici?n de origen romano, que se celebraba el 15 de febrero: las fiestas Lupercales o de Lupercalia, con las que Gelasio I quer?a acabar, por considerarlas paganas y lujuriosas.

Los j?venes romanos pon?an en una urna los nombres de las muchachas casaderas del lugar y luego se extra?an los nombres al azar. Las seleccionadas se un?an por un a?o a los hombres que las hab?an escogido.

Despu?s de que la Iglesia cat?lica reemplazara las fiestas de Lupercalia por el d?a de san Valent?n, el viejo rito, l?gicamente, se transform? en otro m?s acorde con la religi?n y la moral cristianas: ahora, lo que retiraban los j?venes de la urna era una tarjeta con el nombre de alg?n santo o santa, ya no el de una mujer de carne y hueso. De este modo, les tocaba en suerte rezar y servir durante un a?o al santo elegido en esta loter?a:

Muchos historiadores enlazan las fiestas de Lupercalia con otros ritos muy similares, pr?ximos en su fecha de celebraci?n e igualmente relacionados con el amor. Por ejemplo, la antigua costumbre de los brit?nicos era, igualmente escribir, nombres de
mujeres en pedazos de papel, echarlos en una jarra y sacarlos por turnos: las afortunadas deb?an ser agasajadas por los hombres con diversos regalos y atenciones

A partir de estos remotos antecedentes, el d?a de san Valent?n se ha festejado de uno u otro modo en todo el mundo. En el Reino Unido existe, por ejemplo, una curiosa tradici?n: las mujeres solteras deben levantarse ese d?a antes del amanecer y quedarse ante una ventana, en espera de que vean pasar a un hombre; el primero que vean se casar? con ellas durante ese a?o.

Tambi?n fue costumbre, all? por 1700, que la mujer escribiera en papeles los nombres de sus pretendientes, los enrollara en trozos de arcilla y los metiera en agua: el primer nombre en emerger era el de su amor.

En Dinamarca, una de las costumbres m?s extendidas por san Valent?n es la de enviarse, a t?tulo de amistad, flores blancas prensadas, llamadas gotas de nieve. A su vez, los hombres daneses env?an cartas de amor (y tambi?n de aprecio) denominadas Gaekkebrev, en ellas escriben una rima en el lugar del remitente, pero ?sta no va firmada con su nombre sino con una serie de puntos, uno por cada letra del nombre del emisario. Si la mujer que recibe la misiva es capaz de adivinar qui?n la envi?, el hombre debe recompensarla con un huevo de Pascua...y qui?n sabe si algo m?s.

Un aspecto que a veces se olvida de la fiesta de san Valent?n es el referido a la amistad. En Estados Unidos, Canad? y Reino Unido, los ni?os intercambian tarjetas de felicitaci?n con saludos cari?osos, chistes o cr?ticas que, al igual que los que se dedican los adultos, se conocen como ?valentines?. En algunas escuelas colocan todos los ?valentines? en una caja previamente decorada para la ocasi?n y, al final del d?a, los maestros distribuyen las tarjetas.
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