Jueves, 17 de septiembre de 2009

Semana 38. 260/105
Roberto.
Fiesta en Melilla.

La oposición al nazismo dentro de Alemania fue débil y se redujo prácticamente a la actividad panfletaria y a la resistencia pasiva. No obstante, hubo algunos intentos –todos fallidos- de matar a Hitler. Tres fueron los más importantes.

En 1938, George Elser, un comunista suizo, coloca una bomba en la cervecería donde el Führer va a pronunciar un discurso. La casualidad hace que Hitler se salte el horario previsto y abandone el local trece minutos antes de que estalle. Causa la muerte de ocho personas. Elser es detenido y llevado a un campo de concentración. La Gestapo lo mata pocos días antes del final de la guerra.

9 de noviembre de 1938. El Führer se da en Munich un baño de multitudes. Maurice Bavaud, un seminarista suizo de 22 años, camuflado entre el público con una pistola, trata de dispararle, pero no se le pone a tiro. Huye a París en un tren, pero es detenido por viajar sin billete. En el interrogatorio, encuentran la pistola. Él se derrumba y canta. Es gillotinado en 1941.

20 de julio de 1944, el coronel alemán Von Stauffenberg introduce una cartera bomba en la sala donde se celebraba una reunión en el cuartel general nazi de Prusia oriental. Estalla pero Hitler sólo sufre heridas leves. Stauffenberg y el resto de los implicados son ejecutados.

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