Viernes, 18 de diciembre de 2009

Semana 51. 352/13
Esperanza.
Año Nuevo Islámico (1431).

En la corte de Viena, en el siglo XIX, la joven emperatriz Elizabeth, Sisí, era envidiada por su larga y cuidada melena. Invertía todo un día en lavarla y peinarla, y rechazaba recibir visitas durante este trámite. Gustaba de grandes peineta de oro y plata que le ayudaban a mantener el peinado. Durante el cepillado su peluquera debía ser muy cuidadosa ya que la Emperatriz no soportaba perder ni uno sólo de sus cabellos; llegaba a llorar si esto ocurría, con lo que la doncella tenía orden del Emperador de ocultarlos en un bolsillo de su delantal de la forma más disimulada posible.

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