Viernes, 28 de mayo de 2010

Semana 21. 148/217
Germán.

La curiosa forma del la cabeza del pez martillo no es ningún capricho de la naturaleza. Científicos de la Universidad de Hawai han descubierto que las expansiones laterales funcionan como un sensor con el que este depredador detecta los campos eléctricos de los arenques, peces espada, sardinas u otras presas, incluidos los seres humanos. Además, actúan como el plano de sustentación de un avión, lo que permite que el pez martillo se desplace con un menor gasto energético. Esto constituye una gran ventaja, ya que, al no poseer vejiga natatoria, se hunde si no se mueve.

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