Viernes, 16 de marzo de 2018

Semana 11. 75/290
Heriberto.

Las onomatopeyas cambian -y mucho- en distintos idiomas, y los mismos sonidos se transcriben de forma diferente. Por ejemplo, el ñam ñam español -el ruido de la masticación- en japonés es paku paku, y el efecto de un claxon, que escribimos como piiii, en inglés en muy diferente: honk. Otro sonido con muchas variaciones locales en el del estornudo, el español atchís se vuelve atchim en portugués; a-psik en polaco; hap su en turco; y hatschi en alemán.

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