Jueves, 29 de noviembre de 2018

Semana 48. 333/32
Saturnino.

En 1826, Mehmet Alí, pachá de Egipto, le regaló al rey Carlos X de Francia una jirafa. Desde Marsella, donde desembarcó, hasta su destino en París, el animal fue acompañado por soldados, cuidadores y un gran número de vacas de cuya leche se alimentaba. En muchas localidades, la calle principal, por donde pasó tan curioso cortejo, cambio su nombre por el "de la Jirafa". El término jirafa -similar en muchos idiomas- proviene del árabe ziraafa o zurapha, que significa "alto". Aunque en Francia nunca se había visto una, parece que fue Julio César quien trajo el primer ejemplar a Europa. Imaginando que se trataba de un cruce entre camello y leopardo, los antiguos romanos la llamaron cameleopardo, denominación de pervive en su nombre científico: Giraffa camelopardalis. Cuando llegó a la capital francesa, empezaron a llevarse sombreros y peinados à la girafe, que competían en altura; el color vientre de jirafa se impuso en telas, papeles y lozas; y un modelo de clavicémbalo vertical fue bautizado con el nombre de piano-girafe. Ese invierno, incluso se extendió una gripe de la Jirafa. Zarafa, que así se llamaba el animal que causó tanta expectación, vivió dieciocho años en el zoológico del Jardín des Plantes de París.

.- Todas las Historias extra-ordinarias.

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo.


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