Jueves, 06 de diciembre de 2018

Semana 49. 340/25
Día de la Constitución Española.

En realidad, los animales que huelen mal tienen sus motivos para ser así: Utilizan su pestilencia como mecanismo de defensa contra sus depredadores, intentan señalar que están en temporada de apareamiento, comen cosas que provocan que huelan mal o simplemente desean refrescarse.

La hiena es uno de los más apestosos del reino animal. En parte se debe a su alimentación, ya que son principalmente carroñeros (comedores de cadáveres), pero el principal motivo por el cual huelen pésimo se debe a su curiosa manera de marcar territorio, expulsan de su ano una especie de grasa que impregnan por todas partes, peste que puede quedarse impregnada hasta por 30 días.

El escarabajo bombardero, que mide menos de un centímetro, se defiende de sus depredadores arrojándoles una «bomba química», un líquido hirviente a alta presión que los quema y los ahuyenta.

Durante unas pocas semanas al año, cuando está en temporada de apareamiento, el elefante macho aumenta drásticamente sus niveles de testosterona, por lo que su olor puede ser percibido a un kilómetro de distancia. Parece que a las elefantas les gusta, porque es una señal de virilidad y fertilidad.

El buey almizclero es un caso parecido. Este animal, mezcla de cabra y borrego, pero de gran tamaño, segrega unas glándulas con aroma a almizcle (sustancia grasa y de olor intenso que expulsan algunos mamíferos por el área del ano, se usa como base para fabricar cosméticos y perfumes) que se vuelve más penetrante durante la temporada de apareamiento: los machos más atractivos de la manada son los que más fuerte huelen.

Los buitres, como no tienen glándulas sudoríparas, no pueden sudar, por lo que siempre tienen calor, así que recurren a un método bastante efectivo para no sufrir por las altas temperaturas: utilizan sus desechos para refrescarse defecando y orinando sobre sus patas para que actúen como refrigerante. De hecho, sus desechos son tan potentes que matan bacterias, debido a su alto contenido de amoniaco.

Algunas especies de milpiés suelen utilizar un mecanismo de defensa muy especial: cuando se sienten amenazados, se enroscan como una dona y emiten una sustancia tan potente que puede quemar el exoesqueleto —esqueleto externo— de algunos insectos y hasta matar a un ratón.

Por su parte los leones marinos poseen uno de los hocicos más apestosos del reino animal. Llega a consumir hasta 27 kilogramos de pescado al día y cuando no logra digerir completamente su comida, la vomita.

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