Jueves, 31 de enero de 2019

Semana 5. 31/334
Juan Bosco.

Las palabras, de algún modo, explican el tipo de sociedad donde nacen y se utilizan. Por ejemplo, en los años cuarenta y cincuenta era frecuente hablar de pololos, un tipo de pantalón corto usado por los niños; los serenos , que recorrían las calles de las ciudades abriendo los portales a los trasnochadores; el biscúter, popular vehículo poco más grande que una moto; y el adjetivo repipi, que definía a la persona afectada y pedante. Y como en aquellos tiempos la gente se lo pensaba dos veces antes de tirar los objetos de uso cotidiano, paragüero no solo designaba el lugar donde se guardaban los paraguas, sino también el oficio de quienes los arreglaban. Luego, en los sesenta y setenta, se pusieron de moda minifalda, jipi, vaqueros, cheli, molar y picú. Este último procede del inglés pick up, que era como se llamaban los primeros tocadiscos, imprescindibles en aquellos guateques donde se bailaba música yeyé. A los ochenta y noventa nos remiten footing, fistro o comecocos, y entonces se hicieron populares expresiones como nasti de plasti y lo llevas clarinete. Para finalizar este recorrido queda referirnos al legado de los milénicos, que han acuñado trol, meme, cuñadismo, hípster o ninis, término este último que daba nombre a los jóvenes que vivían en casa de sus padres y ni estudiaban ni trabajaban. De esta época es asimismo una de las más curiosas por su sonoridad y significado: los pagafantas, esos muchachos a los que las chicas quieren siempre, exclusivamente, como amigos.

.- Todas las Historias extra-ordinarias.

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo.


Comentarios