Lunes, 25 de marzo de 2019

Semana 13. 84/281
Anunciación.

Varias especies de animales utilizan fármacos naturales, incluso las más alejadas de nosotros y con cerebros pequeños. Por ejemplo, las mariposas monarcas vacunan a sus larvas con unas hierbas ricas en una sustancia repelente para los parásitos u otros insectos depredadores. Pero los casos más habituales de automedicación provienen de los grandes simios, que llegan a poseer conocimientos de farmacopea y botánica. En primer lugar, los chimpancés emplean más de veinte plantas diferentes con potencial curativo. Algunas comunidades mastican las hojas y la médula de Vernonia amygdalina, arbusto que incorpora compuestos capaces de eliminar parásitos intestinales. Además, estos primates desarrollan verdaderas culturas médicas en las que se observan diferencias territoriales: mientras los ejemplares del Parque Nacional de los Montes Mahale (Tanzania) toman la corteza de un árbol llamado Pycnanthus angolensis, que los humanos de los poblados vecinos usan para limpiar el estómago o como laxante; los que viven en el Parque Nacional de Kibale (Uganda) ingieren bayas potencialmente letales pero con propiedades antivirales y antibacterianas si se consumen en pequeñas dosis. Esto último implica intencionalidad en su uso; no se trata de un beneficio secundario de los alimentos. También hay simios que obtienen sustancias de otros animales. Los monos capuchinos se frotan el pelaje con arañas que contienen compuestos químicos, como quinonas –un eficaz repelente de insectos–, o con citronela, planta rica en monoterpenoides, usados, entre otras cosas, como repelentes de mosquitos.

.- Todas las Historias extra-ordinarias.

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo.


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