Viernes, 05 de julio de 2019

Semana 27. 186/179
Antonio María.

La arroba, representada por el signo @, es una antigua medida española de peso equivalente a 11,502 kg, la cuarta parte de un quintal. La palabra proviene del árabe hispánico ruba «cuarta parte», derivada de arba «cuatro». El símbolo de las direcciones de correo electrónico, llamado arroba (@) en español y en portugués, entre otras lenguas, fue creado por los copistas de la Edad Media tardía para representar la preposición latina ad «a», «ante», «contra», «hacia», «por». Ese símbolo podría haber desaparecido en el siglo XV con la invención de la imprenta por Gutenberg, pero logró sobrevivir gracias a los mercaderes del Renacimiento, que lo usaron como manera de vincular el número de productos de una factura con el precio por unidad. De esta forma, 12 @ 3L significaba 12 unidades (de determinada mercadería) a tres libras cada una. En algunos textos ingleses sobre contabilidad publicados en el siglo XIX, se recomendaba el uso de este signo para representar la preposición inglesa at, la traducción más frecuente de la preposición latina ad, pero, con el desarrollo industrial y tecnológico ocurrido desde fines del siglo XIX, el símbolo @ fue adoptado en inglés también por la física, siempre con el significado de at. ¿Y por qué arroba? La teoría más extendida afirma que el uso de @ para designar la arroba nació en España en el siglo XIX, debido a una interpretación errónea de las relaciones de mercaderías descargadas en los puertos de Cataluña, donde la naciente industria local copiaba costumbres y manuales de contabilidad ingleses. En las relaciones de mercaderías donde constaba una entrada como 50 @ 100 duros, el número 50 podía referirse a cualquier unidad, pero ya se sabía que lo que venía después de @ era el precio unitario. En esas condiciones, era natural que el símbolo @ fuera interpretado como unidad de peso, la más común de las cuales en esa época era la arroba, equivalente en Castilla a 11,502 kg. Y el signo, que ya había sobrevivido a la invención de la imprenta, volvió a salvarse de la extinción gracias a los inventores norteamericanos que, a fines del siglo XIX, crearon la primera máquina de escribir y lo incluyeron en su teclado, y un siglo más tarde lo heredaron los ordenadores personales. Con el surgimiento de la Internet, Ray Tomlinson, el creador del primer software de correo electrónico, se vio en la necesidad de adoptar un carácter para separar la identificación del usuario de la correspondiente a la máquina o al proveedor. Tomlinson eligió para tal fin nuestro signo secular, nacido a fines de la Edad Media, y lo transformó así en más usado y más famoso que nunca en su larga historia. En italiano «@» recibe el nombre de chiocciola, derivado del latín coclea «caracol»; en holandés, apestaart «cola de mono»; el mismo significado que en alemán, Klammeraffe; en sueco, snabel o kanelbulle «trompa de elefante», y en otros países europeos, se llama pretzel.

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