Lunes, 08 de junio de 2020

Semana 24. 160/206
Salustiano.

El amor y la admiración de alguien hacia sí mismo, el narcisismo, se designa con la alusión a un mito griego, el del joven y bello Narciso que tanto adoraba a su propia persona, que se pasaba horas y horas contemplando embelesado su reflejo en el agua. Aunque de origen heleno, la versión más conocida de su historia en la escrita por Ovidio en Las metamorfosis, en el 43 a.C. Según el autor romano, el dios-río Cefiso violó a la náyade Liriope y después la compensó propiciando que de su vientre naciera un hijo de extraordinaria hermosura, que sería llamado Narciso. Pasiones levantaría en hombres y mujeres toda su vida este ser agraciado, que sin embargo era incapaz de amar por estar solo dentro de su persona y no ser siquiera de reconocer a los otros. Desesperado para siempre por no poder tocar ni abrazar esa imagen de sí mismo que se reflejaba en el agua y que tanto le fascinaba y absorbía. El uso del nombre del mítico Narciso para definir la personalidad de quienes veneran su propia persona fue una idea de Sigmund Freud, presentada en 1914 en un ensayo titulado Introducción al narcisismo. EL padre del psicoanálisis distinguía entre un narcisismo como base de la personalidad y otro puramente patológico. En las manifestaciones de ambos casos ocurre que la gran seguridad y autoestima que manifiesta el narcisista enmascara un interior vacío, bloqueado en la mayoría de los casos por una infancia en la que careció de la suficiente atención de los padres. Es por eso por lo que, con frecuencia, una persona con este aparentemente fuerte amor a sí mismo es en realidad muy vulnerable y muy sensible a las críticas y a la incomprensión.

.- Todas las Historias extra-ordinarias.

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo.


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