Lunes, 19 de abril de 2021

Semana 16. 108/257

Crescencio.

El sombrero de copa es una prenda de etiqueta que, durante años, fue de uso obligado en ceremonias y actos sociales de postín. Hechos de la impermeable piel de castor, nacieron en Inglaterra. Allí se hicieron populares en las cacerías del zorro, ya que su altura y rigidez protegían a los jinetes de los golpes de las ramas. En el Reino Unido fueron conocidos como chimney top hats –’sombreros de chimenea’–, y llegaron a alcanzar alturas de más de veinte centímetros, lo que por otra parte los hacía bastante incómodos. Este tocado se extendió por toda Europa como signo de dandismo. Cuando llegó a España, se lo llamó chistera por recordar su forma a las cestas de mimbre o juncos de los pescadores, estrechas en la boca y que se iban ensanchando para impedir la salida de los peces. En el Diccionario, esa acepción, ‘cesta de pesca’, es la primera que aparece, y hay una segunda que se refiere a la pala para jugar a la pelota. Existió otro nombre menos popular para el sombrero de copa: gavión. Procede de su parecido a los cilindros de mimbre, tela u otros materiales que se llenan de arena o piedra para proteger a los soldados en las trincheras, o que se utilizan en la construcción. Y en muchos otros países de América Latina, siempre se ha llamado galera. Tradicionalmente, la chistera fue usada por los magos para alguno de sus trucos clásicos, en los que aparecían o desaparecían objetos o animales, conejos y palomas. De ahí surgió la frase “sacarse un conejo de la chistera”, que define algo oculto o inesperado que se menciona en el momento oportuno y cambia el sentido de una conversación. En 1823 se presentó en Francia un modelo que, por medio de muelles y resortes, podía plegarse. Se conoció como sombrero gibus –por su inventor, Antoine Gibus–, sombrero de ópera y, en España, clac, por el nombre que hacía al abrirse.

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