Jueves, 22 de julio de 2021

Semana 30. 204/162
Magdalena

Quizá el puercoespín norteamericano (Erethizon dorsatum) no sea el animal más abrazable, pero puede que sí el más paciente. Esto porque las hembras de la especie -habitan en zonas boscosas de Canadá, Alaska y el oeste de Estados Unidos- sólo están listas para aparearse un tiempo máximo de 8 a 12 horas al año, lo que ocurre de modo espontáneo y por lo general durante el invierno. Debido a las afiladas púas, el macho no puede obligarlas; tiene que buscar una “chica” receptiva para no salir lastimado. Cuando encuentra una posible candidata, realiza un cortejo en el que intervienen vocalizaciones y “danzas”. También llegan a prsentarse disputas con otros machos por el privilegio de la cópula. Luego de “bailar”, él se acerca a la fémina con su miembro erecto para rociarla con chorros de orina a alta presión, que pueden ser lanzadas desde metro y medio de distancia. Si ante tal muestra de afecto ella queda impresionada, se parará en dos patas y exhibirá su área genital, la cual está libre de espinas. En cambio, si no se halla de humor, se sacudirá y se alejará. Se desconoce cuál es la función que este inusual baño tiene, aunque algunos expertos consideran que permite saber si la hembra está lista o no para ser fecundada, y también suavizar su pelaje durante el acto sexual.

.- Todas las Historias extra-ordinarias.

.- Todos los capítulos de Tantos hombres y tan poco tiempo.


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